
Ya sin ganas no me acerco, si por placer. Cercado por la desilusion me cansa llegar, me cansa cuando no hay encuentro, cuando no siento y la muy canalla termina por endurecerme y propone nuevas formas, el calor empieza a llegar menos y el frio se trepa por los pies. Llegar ya no es una meta y miente que no vale la pena. En mi una pendiente de desvio, un silencio que una vez mas logra ser escuchado.





